martes, 27 de agosto de 2013

Año uno


Es raro, justo a principios de 2012, cuando el Vive Latino, escribía sobre mi experiencia del concierto y “las vueltas que da la vida”: un día estás haciendo una cosa y al minuto, día, semana o año siguiente, ya estás haciendo otra totalmente distinta o, sencillamente, cualquier actividad que ni te imaginas. Al pensar en esto, lo hacía desde cierta ingenuidad y razonamiento entusiasta; tenía razón, pero no la tenía, pues esta conclusión la saqué comparando cosas tan frívolas como eso, un Vive Latino. Con el entusiasmo de la primer cobertura, jamás pensé que cinco meses después sucedería algo que cambió – ahora sí con una carga en serio importante – toda mi vida.
         El suceso ya lo narré y lo pueden leer acá, y bueno, este 27 de agosto de 2013 justamente se cumplió un año de que pasó. Se cumplió el primer aniversario de mi primer visita a un hospital como paciente, comiendo alimentos simplones, escuchando quejidos, percibiendo olores que prefieres no indagar en su origen, bebiendo agua simple, rogando porque no te ande del baño, contando mosaicos, analizando el techo y lo peor es sin poder ver bien en donde estás, esperando los quince minutos en que podrá pasarte a ver alguno de tus familiares para charlar con alguien. Durmiendo y pensando y haciendo lo mismo a cada rato. Este día se cumplió un año de que, junto con el problema de la neurocisticercosis, detectaran un aneurisma en mi arteria carótida y me recomendaran la intervención quirúrgica. Se cumple un año de que, en una mañana, mi vida cambió totalmente: mi forma de vivirla, los miedos, tabúes, amores, ansias, deseos y todo tomara un sentido nuevo, que se reafirmaran rasgos personales y se borraran muchas pretensiones de mi forma de ser; que apenas un fin de semana antes asistiera a dos conciertos y una fiesta sin siquiera pensar que en cualquier momento bailar o beber demasiado podrían haberme desmadrado mortalmente*. Se cumple un año de pensar en esa cirugía, en esa posibilidad de morir, de perder funciones psicomotrices y depender de alguien más para movimientos simples. Se cumple un año que el concepto de Miedo dejó de ser algo abstracto o ideal para convertirse en algo real y tangible.
        Pero a la vez, se cumplió un año de que, este miedo, aparentemente abrumador y gigantesco, ahora fuera posible enfrentar con toda la decisión, voluntad y huevos que solo Dios podía darme. Y, acá estoy, definitivamente y siempre, gracias a Dios.

*Abro un paréntesis para explicar que no exagero al usar la palabra 'mortal', yo también recién me familiarizo con la expresión y es una de las cosas que aprendí a no tomar a la ligera.

1 comentario:

  1. Afortunadamente, todo ha salido bien. Sigues acá, ofreciendo tus letras y tus dibujos, a los que quiero tanto. Te quiero muchísimo, pelón; ya tú sabes.

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