Aquí el texto íntegro, mi reseña del concierto de Roger Waters en el Foro Sol, tal como se publicó en dondeir.com más temprano este año. Es uno de los primeros trabajos que me latió, si no totalmente, sí podría decir que un 80%. Ahora, claro, le cambiaría un chingo de cosas, pero aquí lo dejo, just para recordar.
“El miedo construye muros”: The
Wall en vivo
Condiciones climáticas perfectas:
aunque ya es de noche y se está al aire libre, los abrigos resultan
opcionales. Al Foro Sol llega de todo: niños, ancianos, adolescentes
flacos con pinta de metaleros, hasta el oficinista que se va quedando
calvo; todos con el mismo entusiasmo y ansiedad por atestiguar el
show de The Wall en vivo.
Un espectacular escenario recorre de
un costado a otro la pista del Foro Sol y la gente ya comienza a
sacar las primeras fotografías con sus celulares. En un segundo, la
luces se apagan y la gente grita mientras se oye un fragmento de la
película Spartacus (“I'm Spartacus... I'm Spartacus...I am
Spartacus”). Un mar de manos sujetando minúsculas pantallas
luminosas se levanta para documentar el inicio del show.
Tras este preámbulo, la atronadora
pirotecnia roja ilumina el cielo y por fin Roger Waters aparece en el
escenario. Lo recorre de punta a punta para saludar al público
mientras “In the Flesh” hace temblar a todos los presentes; el
tema culmina con un avión atravesando todo el Foro desde lo alto de
las gradas para explotar justo a un costado del escenario.
La cosa es continua, y después de este
primer bocado ahora suena “The Thin Ice”, canción durante la que
se proyectan en el muro fotos y nombres de activistas, soldados
caídos y víctimas de guerra. Y entre estos rostros aparece el de
Juan Francisco Sicilia joven mexicano hijo del poeta Javier Sicilia y
muerto el 28 de marzo del año pasado. El gesto de solidaridad de
Waters le gana la primera de muchas ovaciones conmovidas de parte del
público.
La tranquilidad de la canción anterior
se rompe con “Another Brick In The Wall” partes 1 y 2. Unos
quince niños integrantes de los proyectos Marabunta y Barrio Activo
se suben al escenario para corear la canción con Waters y 'atacar'
al gigantesco títere del profesor.
Al terminar, Roger se dirige al público
por primera vez para agradecerles y dedicarles la presentación de
hoy.
“Quiero dedicar este concierto a
todos los niños que no están con nosotros, a todos los que siguen
perdidos, a todos los que han desaparecido por esta llamada 'Guerra
de Narcos' y a todas las mujeres y niños de Juárez. Nos unimos a la
pena de su ausencia... ¿Dónde están?, ¿dónde estaba nuestro amor
entonces?, ¿dónde está nuestro amor ahora?” pregunta el músico.
Los gráficos preparados son
simplemente geniales: la propaganda con el símbolo de los martillos
tachonada con graffitis que rezan “El miedo construye muros”,
“¡No necesitamos que nos controlen el pensamiento!” y “¿Debo
confiar en el gobierno?”.
Las animaciones son igualmente
hipnotizantes y certeras: con “Goodbye Blue Sky” aviones de
guerra dejan caer simbolismos de las principales religiones del mundo
y empresas transnacionales como bombas.
Llega el set del amor y el desencanto:
“Young Lust”, “One Of My Turns” y “Don't Leave Me Now”
suenan mientras el muro que poco a poco se había ido construyendo
durante el transcurso del concierto por fin queda completo, dejando
solo a Waters frente al público mientras aparece otro títere
monstruoso con forma de mujer, piel verde, cabello rojo y labios de
color neón. El muro chorrea luces verdes y amarillas.
El contraste entre “Another Brick In
The Wall 3” y “Goodbye Cruel World” ponen fin a la primer parte
del show, mientas en el intermedio se proyectan más fotos de
familiares y seres queridos muertos durante las guerras.
II
“Hey You” abre de nuevo las
actividades mientras la banda y Waters tocan detrás del muro sellado
e impenetrable; “Nobody Home” muestra por fin al músico cantando
desde un pequeño hueco cuadrado en el muro que se cierra al
terminar.
“Vera” y “Bring The Boys Back
Home” entrañan reclamos ilustrados con imágenes de miradas de
niños en zonas de conflictos bélicos. Se proyectan palabras de
Dwight Eisenhower: “toda arma y misil que es disparado significa, a
fin de cuentas, un robo para todos aquellos que tienen hambre y no
han sido alimentados y para todos aquellos quienes tienen frío y no
han sido vestidos”.
Así llega el momento de “Comfortably
Numb” cuyo solo de guitarra maratónico es animado por la imagen de
los ladrillos cayendo y abriendo paso a un amanecer psicodélico que
a sin duda pone a volar a todo el público.
“The Show Must Go On”, “In The
flesh” y “Run Like Hell” devuelven a la gente a la realidad: un
puerco negro con inscripciones sobrevuela el foro mientras las
proyecciones aconsejan a los presentes: “es mejor que corran”.
Waters en su papel de dictador toma una metralleta y dispara contra
el público.
“Waiting For The Worms” con todo y
su emblemática marcha de los martillos es recibida con chispazos de
encendedores de parte del público en todo el Foro al ritmo que marca
la batería. Con “Stop” se detienen luces y proyecciones
mientras una luz roja señala a un títere en lo alto del muro.
El títere cae para dar pie a “The
Trial” donde se proyecta el fragmento animado original de Gerald
Scarface en la película The Wall de 1982.

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