Uno de los recuerdos más
nítidos que tengo de cierto periodo de la infancia es el de Luis
Pescetti cantando durante una especie de festival que Bizbirije hacía
con motivo de su aniversario.
Recuerdo perfectamente
la canción que Luis interpretaba en ese momento: Tongo Tongo; eso
sí, no recuerdo el baile porque preferí memorizar la letra (que
tampoco es muy larga) y a la fecha me sirve para tarearla o bien para
contrarrestar los estúpidos jingles publicitarios y los jingles
disfrazados de canciones pop.
Paréntesis: Les
recomiendo tener siempre una canción así, alguna que les guste
mucho pero debe ser sencilla y corta, pues no creo que siempre se
puedan acordar de la rola completa y les frustrará tararear
solamente el coro. Claro, pueden usar la de Tongo Tongo.Cierra
Paréntesis.
Luis
aparecía cotidianamente en Bizbirije aunque ninguna ocasión la
recuerdo tanto como la que relaté antes y eso me pesa un poco. Años
después volví a saber de él aunque creo que, lamentablemente, he
olvidado como lo reencontré.
Y digo que lo reencontré
porque, aunque me sabía la canción de Tongo Tongo, nunca hurgué en
el resto de su obra; no sabía, por ejemplo, que también escribe
libros, actúa, es locutor de radio y que hasta dio una TED talk.
Harán unos dos años que comencé a buscar y saber todo esto de él;
tanto, que comencé a buscar sus libros, a ver todos los videos que
pude, a descargar y escuchar sus discos y a clavarme en todo lo
relacionado con él.
Escuché Música para
el bolsillo y Bocasucia y me ahí me enteré que también
cuenta chistes, luego me metí a su página de Internet y pude bajar
páginas escaneadas de su libro Ámame eternamente, y vamos
viendo, donde leí consejos bastante útiles para cuando uno se
enamora. Después, algo inseguro, me fui a uno de sus conciertos en
el Cenart.
Luis se presenta cada
año en los festejos del Día del Niño organizados por Conaculta, y
cada año sus fans atiborran las áreas verdes del lugar. Hay gente
de mi generación que lo conocieron como yo, los papás de ésa
generación que criaron a sus hijos con ayuda de Luis, adultos
jóvenes que crecieron con Luis y que ya llevan a sus hijos a verlo.
En estos toquines es
divertido ver que a veces los jefes y los adolescentes-jóvenes
pierden la pena y la pose al menos por una hora para hacerle caso a
todo lo que indica el rubio cantante: saben que cuando Luis en medio
de una canción dice “a ver esas palmas” no está indicando que
aplaudas, sino que levantes las manos y le muestres tus palmas. Se
saben también la coreografía de Palo bonito (cosa nada fácil, eh)
y hasta disfrutan ya la canción de la Tortuguita, una que Luis canta
cuando decide que la gente está disfrutando demasiado del show.
Y aunque ya se saben
mucho de lo que va a suceder en el concierto (e incluso, lo esperan),
Luis es un excepcional improvisador que saca un chiste de lo que sea:
que si el público no está cantando “No se oye, súbele al volumen
del público Beto”, que si el público está cantando demasiado
“Ahora voy a cantar una canción yo solo, es mi show, ¿ustedes
pagaron por ver? No, yo pagué por cantar”.
La primera vez que lo
vi, esperé junto con otros varios fans para tomarme la foto y
saludarlo. En aquél momento, intentaba convencerme de que mis
motivaciones debían ser puramente periodísticas pues ese día tuve
que escribir una nota de color del Día del Niño, pero cuando tocó
mi turno me valió madre y pedí foto y abrazo.
Eso sí, a huevo que le
hice un par de preguntas para mi nota, de las que ahorita me acuedo
solo una:
-¿Y por qué festejar a los niños, por qué es importante el Día
del Niño?
-Un niño es una razón para celebrar. Un niño llega al mundo dice
“miren, soy yo, estoy aquí, sean felices y celebren”. Por eso
hay que festejarlos y por eso yo les canto.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMuy humana :) Me sentí como niña de nuevo :)
ResponderEliminarCreo que a veces olvidamos cómo se siente ser niños, disfrutar de los pequeños detalles, las pequeñas cosas, las canciones simples que nos hacían felices.
Bravo por tu entrada. :D