jueves, 28 de febrero de 2013

Vida, muerte y milagros.

Hasta que alguien me explique ese milagro inexplicable que es la vida, entenderé la fascinación por elegir la muerte. Creo, no obstante, que ambas dependen una de la otra. Nacer para morir, morir para nacer. Sabido es que vivir es un eufemismo de estarse muriendo; entonces, ¿no será que mientras estamos muertos la descomposición es igualmente parte de un lento proceso de nacimiento?

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